Había una vez, hace mucho tiempo, un pastor que solamente tenía una oveja; como tenía solamente una, no necesitaba contarla: si la veía, era porque la oveja estaba allí, si no la veía entonces el pastor iba a buscarla…
Al cabo de un tiempo, el pastor consiguió otra oveja, y otra, y otra … Cuando tenía diez ovejas el pastor hizo un descubrimiento: si levantaba un dedo por cada oveja y no faltaba ninguna, tenía que levantar todos los dedos de las dos manos.
Cuando tuvo más de diez ovejas al pastor se le ocurrió una genial idea, reemplazó sus diez dedos por piedrecillas que iba colocando en un plato de barro. Cuando
completaba diez piedrecillas en el plato de barro las cambiaba por una
piedrecilla que colocaba en un plato de madera, y volvía a empezar a
contar con las piedrecillas del plato de barro a partir de uno, pero
teniendo presente que la piedra del plato de madera valía por diez. Si
al final tenía, por ejemplo, cuatro piedrecillas en el plato de madera y
tres en el plato de barro, había contado cuatro veces diez ovejas más
tres, o sea , cuarenta y tres ovejas.
Cuando
llegó a tener diez piedras en el plato de madera tomó un tercer plato,
ahora de metal, en el depositaba una piedra que valía por las diez del
plato de madera, que a su vez cada una valía por diez de las del plato
de barro.
Llego un momento que en los cuencos tenia la siguientes piedrecillas:
¿Sabrías decirme cuantas ovejas tiene?
Solución: 214 Ovejas


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